Mercedes-AMG GT R y SLC 43: deportividad al cuadrado

Los últimos días incluyeron novedades en nuestro país de AMG, la subsidiaria de Mercedes-Benz que es la encargada de desarrollar sus vehículos más extremos. Por un lado, a fines de junio, la marca alemana comenzó a vender, a pedido, su emblema más espectacular. Se trata de la variante R del AMG GT, el superdeportivo más radical de la casa. Por otro, a mediados del mes pasado, la estrella comunicó un descuento en el SLC 43: su roadster con 367 CV, que beneficiará a sus compradores con una jugosa rebaja de US$15.000.

De la pista a la calle

El Mercedes más capaz fue evolucionado en el Nordschleife de Nürburgring, el célebre y desafiante trazado de 26 kilómetros que es la referencia actual para medir el rendimiento de los coches de gran performance. En honor a este circuito, que fue apodado como “El infierno verde” por Jackie Stewart, este bólido ofrece como color exclusivo al “AMG green hell magno” que decora a la unidad que ilustra este artículo.

Ubicado por encima del GT S (522 CV), que ya se importaba en Argentina y contrajo su precio en un 10% tras la llegada de la nueva versión, este GT R (chasis C190) acelera de 0 a 100 km/h en 3,6 segundos con el Race Start y alcanza los 318 km/h gracias a un V8 naftero de 3.9 litros, que eroga 585 CV a 6.250 rpm y un par de 700 Nm. entre las 1.900 y 5.500 vueltas. Dicha mecánica se mancomuna a la transmisión deportiva AMG Speedshift DCT 7 de misma cantidad de velocidades y doble embrague, que adoptó una desmultiplicación más corta en la séptima marcha y una más larga en la primera para asociarse mejor al impulsor, que envía su nervio únicamente al eje posterior. Sin dudas, tanto sus cifras y como su disposición entregan reacciones que generan vértigo hasta en el más experimentado, aunque la particular gama de AMG establece al E 63 S como su modelo más potente, a partir de 612 CV.

Para mantener su rabia dentro de los límites del asfalto, esta configuración incorpora un mayor ancho de vía con detalles distintivos y neumáticos diferenciados más amplios (de 275/35/R19 adelante y 325/30/R20 detrás), un control de tracción configurable con nueve niveles seleccionables desde una perilla, frenos cerámicos de alto desempeño con discos de materiales compuestos, suspensión dinámica y ajustable y un funcional diseño aerodinámico estudiado en túnel de viento, que genera cargas propias de un coche de competición con un alerón trasero estático y un difusor posterior y un splitter frontal que se producen en fibra si se adquiere el Paquete Carbono.

Como típico superdeportivo, el AMG GT R no se destaca por su comodidad pero abarca terminaciones y elementos de altísima clase. Su equipamiento de serie integra tapizado de cuero exclusivo napa con microfibra Dinamica, acabados en carbono, sistema de audio Burmester, butacas calefaccionadas tipo “baquet” con respaldos de material ligero y memoria, iluminación ambiental AMG Night Interior, arranque y desbloqueo sin llave Keyless-Go, climatizador automático Thermotronic, asistencia al estacionamiento con cámara de retroceso y un completo sistema de seguridad que incluye el Pre-Safe: un programa que prepara distintos elementos ante un impacto inminente con el objetivo de reducir las consecuencias. Asimismo, la empresa entrega con el auto una funda especial firmada por AMG para protegerlo en interiores.

Su precio está altura de las sensaciones que dispara su comportamiento dinámico, ya que asciende a los US$305.900 sin opcionales. Sin embargo, dicho monto es el costo a pagar por darse el lujo de tener en el garage al actual Safety Car de la Fórmula 1 y sentirse, al menos por un rato, como Bernd Mayländer: el experimentado piloto alemán que maneja el pace car de la categoría más famosa desde el 2000.

Velocidad con estilo

Un descuento disponible hasta septiembre de US$15.000 sobre el importe de lista del SLC 43 (que asciende a US$127.500) fue motivo suficiente para que Mercedes-Benz comunicara una suerte de relanzamiento de su descapotable.  Dicho producto es la alternativa más veloz del sucesor del SLK, es decir, el roadster de dos plazas que bajo su capot alberga un V6 turboalimentado de 2.996 cc., que libera 367 CV a 5.500 rpm y una cupla de 520 Nm. entre los 2.000 y 4.200 giros. Su conjunto mecánico también contiene a la caja 9G-Tronic con convertidor de par, modo Sport+ y nueve cambios, que a través de sus relaciones le permite detener el cronómetro en 4,7 segundos al acelerar de 0 a 100 km/h y llegar a los 250 km/h, una máxima que se encuentra limitada de forma electrónica. Para “bancarse” dicho rendimiento, además, este vehículo cuenta con llantas de 18” y trenes AMG diseñados específicamente con dimensiones acordes para disminuir el rolido y resistir las altas aceleraciones transversales sin roturas.

Su equipamiento destacado, que para la automotriz contribuye a generar una inédita combinación de deportividad y confort, abarca revestimientos de cuero napa, techo retráctil panorámico, Airguide (un particular paravientos transparente con luneta giratoria), iluminación de ambiente, climatizador automático, sistema Keyless Go y terminaciones de categoría. Asimismo, su dotación de seguridad ostenta airbags delanteros frontales, laterales y de cabeza, controles de estabilidad y tracción, asistente al arranque en pendiente, frenos a disco en las cuatro ruedas con ABS y servofreno de emergencia, control de presión de neumáticos y monitoreo de cansancio del conductor (Attention Assist), entre otros.

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