WR-V: aventurero con (H)onda

No es exactamente un Fit con anabólicos, pero basta mirarlo con atención para darse cuenta que está basado en aquel modelo. Hablamos del WR-V, el más reciente lanzamiento de Honda, que se ubica por debajo del HR-V y se impone como la nueva entrada a los SUV y el portfolio de la marca, ya que sus precios de lanzamiento ($670.000 para el EX CVT y $730.000 EXL CVT) lo situaban incluso por debajo de Fit y lo convierten en el Honda más accesible.

¿Qué es?

Como dijimos, no es precisamente un Fit con paquete exterior off road (molduras y protectores plásticos), ya que su trompa es otra y hasta presenta una línea de cintura menos lanzada, que conforma un frontal más imponente. Éste también responde al concepto Solid Wing Face de la casa asiática y le otorga una mayor robustez al conjunto, motivo por el cual la firma lo denomina como utilitario deportivo. Atrás, asimismo, el WR-V se distancia de su hermano mellizo (está lejos de ser idéntico, como un gemelo) al portar un nuevo paragolpes y extensiones horizontales en las ópticas traseras, las cuales están inspiradas en las del CR-V. A su vez, el despeje fue incrementado hasta los 179 milímetros. Nuestro veredicto: un crossover basado en el Fit.

Cabe destacar, además, que es el primer vehículo liderado por el área de Ingeniería y Desarrollo de Honda Brasil, por lo que representa todo un hito para la compañía en el país vecino.

Interior

Puertas adentro se distingue la plancha de instrumentos que resaltamos en el pasado test del Fit, que formó parte del número anterior (189). Por ello es que apenas se aprecian pequeñas mutaciones en el habitáculo (como los tapizados) y se mantiene el excelente espacio trasero para viajar de forma cómoda. De igual manera cantan el presente las creativas configuraciones de asientos que brinda el sistema ULTR (Utility /Long /Tall/Refresh), el cual permite rebatir tanto los cojines traseros como los respaldos delanteros y posteriores para lograr un piso plano y diversas disposiciones de carga.

Equipamiento

En el apartado de confort sólo se advierten tres grandes diferencias entre sus variantes. La opción más económica prescinde del climatizador automático digital para adoptar un aire acondicionado manual, incorpora tapizado combinado de tela en lugar de cuero e incluye una pantalla táctil más chica (5” versus 7”), que no cuenta con GPS ni Apple Carplay/Android Auto y se acopla a cuatro parlantes en vez de seis (la EXL adiciona un par de tweeters). Tanto el control de crucero, el asiento del conductor regulable en altura, el volante multifunción, la compensación de volumen sensible a la velocidad y la conectividad USB y Bluetooth son elementos comunes.

Por otro lado, sendas alternativas disponen de anclajes ISOFIX, frenos ABS con distribución electrónica de frenado (EBD) y luces DRL como elementos de seguridad de serie. La EX completa su listado con cuatro bolsas de aire, mientras que la “full” abarca seis (suma dos airbags de cortina). Lamentablemente, las asistencias electrónicas como el control de estabilidad (que el pasado año se incorporó al Fit), no se encuentran disponibles en su gama.

Mecánica

No hay cambios en la motorización y la transmisión, ya que se ofrece con el 1.5 de cuatro cilindros, 16 válvulas y 120 cv a 6.600 rpm que impulsa al Fit, también asociado en ambos casos a una caja CVT. Sí se hallan modificaciones en la puesta a punto de la amortiguación, ya que se desarrolló una suspensión apuntada a garantizar una gran estabilidad a pesar de la distancia al suelo elevada.

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