La vuelta de Lexus: regreso deseado

La subdivisión de lujo de Toyota volvió al país, con tres modelos que resaltan por su tecnología híbrida.

Nacida en 1989, Lexus surgió como la marca de alta gama de Toyota con el lanzamiento del LS 400, que buscó ser desarrollado como una berlina insignia para quitarles mercado a las “premium” alemanas. Tan obvia era esta decisión que, sobre todo en su segunda generación, dicho modelo parecía haber sido bocetado por el departamento de diseño de Mercedes-Benz. Y tal “inspiración” logró su cometido, ya que la marca comenzó a robarles cuotas de participación a las marcas “de lujo” más tradicionales, especialmente en el suculento plato que representa el mercado estadounidense.

Por aquellos años fue cuando la firma se animó también a jugar en Argentina, pero dicha incursión duró menos de lo planeado: la crisis del 2001 pegó fuerte en las ventas de alta gama y Lexus se vio forzada a abandonar el país. Diciembre del pasado año, sin embargo, marcó su vuelta tras unos 17 años.

Basada marketineramente en el concepto “Omotenashi”, referido a la “extraordinaria hospitalidad japonesa”, la casa busca centrarse ahora en la generación de experiencias diferenciales, incluso desde el primer acercamiento a la marca. Por eso inauguró un concesionario modelo en Recoleta, sobre la cosmopolita Avenida del Libertador, que cuenta con tres plantas y 2.400m2. Dicho salón es propiedad de Toyota Argentina y también será el encargado de la posventa de los vehículos, que ya se comercializan con una garantía transferible de cinco años o 150.000 kilómetros.

Los sistemas híbridos, a su vez, están respaldados por 8 años. Lexus se la jugó fuerte por ellos, con el objetivo de aprovechar la reducción arancelaria que los beneficia al ser importados por una terminal radicada (el arancel baja del 35 al 2%). Así es que cinco de las siete versiones disponibles emplean esta tecnología y son comparativamente más económicas y convenientes que las nafteras. Todas funcionan de forma similar al Prius, porque se consideran híbridos autorrecargables que pueden funcionar con sus motores de forma conjunta o separada, según sea conveniente.

Por ahora, un SUV y dos sedanes

La gama arranca con el NX, un utilitario deportivo del segmento D que se produce en Kyushu (Japón). Adopta tracción integral inteligente en sus dos alternativas: NX 300h Luxury (híbrida, por US$76.700) y NX 300 F-Sport (naftera, por US$85.200).

La primera se equipa con un motor de ciclo Atkinson y 2.5 litros asociado a otro eléctrico y una transmisión e-CVT, que entregan una potencia combinada de 197 cv. La NX 300 F-Sport, por su parte, se moviliza merced a un impulsor de gasolina de ciclo Otto, que mediante sus dos litros genera 235 cv y 350 Nm. de torque.

Ambas incluyen un larguísimo listado de elementos de confort, pero es menester destacar que la F-Sport abarca detalles de diseño deportivo y que el equipamiento de seguridad es común para ambas: ocho airbags, ABS con EBD y BA, controles de estabilidad y tracción y asistencia al arranque al pendiente.

El GS es un tricuerpo ejecutivo correspondiente al segmento E (grande), que se produce en la fábrica japonesa de Kyushu. Su cuarta generación se vende aquí en tres opciones: GS 350 F-Sport (naftera), GS 450h Luxury y GS 450h F-Sport (híbridas).

La propulsada únicamente a combustible es, como resaltamos, una de las más caras: para disfrutar de su 3.5 V6 de 315 cv y 380 Nm habrá que desembolsar US$93.200. Lo mismo cuesta la GS 450h F-Sport, que reúne otro 3.5 V6, pero de ciclo Atkinson y mancomunado a un eléctrico para otorgar 342 cv y 352 Nm. Esta última mecánica también se encuentra en la GS 450h Luxury (US$92.700).

En la cima del portfolio se encuentra el LS: el sedán más emblemático y lujoso de Lexus, que incluye varias piezas manufacturadas de forma artesanal, como las terminaciones en cristal Kiriko. Está disponible en dos variantes, que comparten el mismo conjunto híbrido: LS 500h Executive (US$201.000) y LS 500h F-Sport (US$162.600).

Ambas aceleran de 0 a 100 km/h en 5,5 segundos, gracias a sus 354 cv relacionados a una caja automática de diez velocidades. Pero lo más impresionante es el equipamiento del tope de gama, que sorprende por su sistema de audio Mark Levinson con 23 parlantes, sus doce bolsas de aire, el asiento trasero ajustable eléctricamente y el climatizador automático de cuatro zonas, entre otros.

Deja una Respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.