La marca de origen británico anunció modificaciones exteriores y de motorización para dos modelos emblema que se comercializan en Argentina: el Range Rover y su versión Sport. La mayor novedad es el cambio de propulsor. El antiguo 3.6 TDV8 fue reemplazado por el diésel 4.4 TDV8 de 313 CV que estará asociado a una caja automática de 8 velocidades. Su consumo es de 9,4 l/100 km. Además, ambos vehículos se ofrecerán con motores nafteros. Los clientes podrán decidir entre el 5.0 V8 de 375CV y el 5.0 V8 sobrealimentado de 510 CV, cuyas transmisiones serán automáticas y de seis velocidades. La firma, que este año tuvo su buena cuota de repercusión mediática por el lanzamiento del Evoque o la presentación en Frankfurt del Defender con la cara lavada, también impulsó retoques estéticos. Pero no muy profundos. Por ejemplo, brillan las nuevas ópticas, traseras y delanteras, además del cambio de color en la parrilla. Los cambios serán de serie y vendrán con las pick up adquiridas a partir del año entrante.
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