Test VW Amarok V6 Comfortline: versión versátil (Parte 1)

Los 224 CV del motor más potente del segmento ahora se asocian a una variante simplificada y más accesible de la Amarok, con el objetivo de acercarla a tareas más exigentes pero sin perder sofisticación.

Por Gonzalo Di Gregorio
Fotos: Omar Rojas

Hubo una época en la que el torque era el indicador que reinaba en las fichas técnicas de una pick up. Todas las automotrices se preocupaban por exprimir sus mecánicas con el objetivo de, lógicamente, brindar una respetable capacidad de “empuje” que permitiera realizar trabajos pesados con soltura. Por entonces, las chatas se utilizaban mayoritariamente en el campo y en alguna incursión off road y eran pocos los que las empleaban para rodar con asiduidad sobre rutas y calles urbanas.

Hace no muchos años cambió la tendencia de uso. Y también lo hicieron los productos para adaptarse, con mucho éxito, a las nuevas preferencias. Las últimas generaciones de estas camionetas supieron entender que también debían otorgar un aceptable confort de marcha y un buen número de CV para paliar su gran porte y proponer reacciones similares a las de un sedán. Así se desató una disputa de mercado en busca de ofrecer la pick up mediana más potente. La primera en llegar a los 200 CV fue la Ranger con su 3.2 TDCi, seguida más tarde por la actualización del turbodiésel 2.8 que llevó a la S10 a empatar a la Ford. La Amarok, sin embargo, les robó el título el año pasado con el renombrado V6, que hasta el momento dotaba a las refinadas variantes V6 Extreme (probada en nuestro número 175) y V6 “a secas”: dos configuraciones con un extenso equipamiento y acabados apuntados al on-road (asfalto). Desde mediados de marzo, sin embargo, este exquisito motor también se asocia a la Comfortline; una opción que intenta dar un paso hacia las bases para acercar las bondades de tal impulsor a tareas más sacrificadas y lograr un precio más contenido, aunque sin abandonar las características que hicieron famosa a la Amarok.

Exterior

Para darnos cuenta que estamos frente a una Comfortline hay que mirar detalles puntuales. En su proa, como sus pares, muestra con orgullo el emblema “V6” en su parrilla, que a diferencia de sus hermanas sólo posee cromado su filete inferior. Además, desde la misma perspectiva se aprecia que los espejos ya no se benefician de dicho aplique. Por detrás, en cambio, se advierte la denominación V6 TDI 4Motion que acompaña a estas tres versiones y la misma barra de San Antonio incluida en la alternativa V6 “sin apellido”, pero terminada en negro al igual que el paragolpes.

En su lateral se concentran las alteraciones exteriores más notorias. La variante manejada calza llantas exclusivas de 17” (versus las 19” y 20” de las otras configuraciones) con cubiertas de mayor perfil, no posee estribos de ningún tipo ni abarca el contact oscuro que decora el Pilar B. Por último, cabe aclarar que a pesar de haber sido presentada con fenders sin pintar, los mismos se combinarán únicamente con el color Naranja Dinámico que estará disponible desde este mes, según nos comentaron en Pacheco.

Interior y equipamiento

Aquí las novedades pasan por la pérdida de chiches en relación a las opciones más costosas. Dentro de su doble cabina, que es una de las más anchas y espaciosas, se encuentra que sendas butacas anteriores regulan en altura. Las mismas están tapizadas en una resistente tela que promete resistencia frente al maltrato, por lo que abandonan el Cuero Nappa, los calentadores y el ajuste eléctrico del resto de las V6, a cambio de incluir por debajo dos cajones portaobjetos. Lamentablemente, el volante, equivalente al de varios coches de la marca, no se adapta en profundidad.

En sus plazas traseras puede acomodarse con mucha facilidad un trío de adultos. Esto se logra debido a los tres amplios asientos diferenciados que allí se alojan, y a pesar del respaldo recto y el voluminoso apoyabrazos (con salidas de aire) delantero, que obliga a reposar las piernas en sus alrededores.

Del entretenimiento se encarga el sistema Composition Media, de intuitivo desempeño y buen audio, pero de desarrollo previo al Discover Media, que también otorga navegador y proyecta las imágenes de la cámara trasera en la V6 y la V6 Extreme. Los otros detalles dejados en el camino son el abatimiento eléctrico de los espejos (que siguen con desempeñador), el monitoreo de presión de las gomas, el climatizador bizona y el reóstato del tablero. Se trata de detalles de equipamiento a los que sabrán renunciar quienes busquen una Amarok más versátil, potente y algo menos sofisticada para animarse a mayores aventuras.

Seguridad

Su dotación de supervivencia es idéntica en los tres modelos. Por ello se destaca por contener cuatro frenos de disco con sistema de frenado post-colisión y ABS con modo off road (que permite un mayor bloqueo para acortar las distancias en terrenos sueltos), controles de estabilidad y tracción, hill hold, asistente de descenso, airbags frontales y laterales, anclajes ISOFIX y tres cinturones inerciales traseros junto a la misma cantidad de apoyacabezas.

En resumen, dicha alternativa resigna elementos de confort para lograr un valor más competitivo, pero no realiza recortes en seguridad. Una excelente decisión, que de todos modos sigue sufriendo la carencia de dos o más airbags extra.

Leé desde el sábado la segunda parte del test, por el que pusimos a prueba al V6 sobre distintos terrenos y resumimos las conclusiones.

Link a la parte 2

 

 

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