Test Audi A5 Coupé: elegante sport (Parte 1)

Probamos el distinguido deportivo mediano de Audi, en su versión 2.0 TFSI S tronic Quattro: una de las más recomendables de la gama.

Por Gonzalo Di Gregorio
Fotos: Omar Rojas

El A5 es un producto relativamente nuevo dentro la gama de los cuatro anillos. Nacido en 2007, su primera generación marcó el regreso de la firma a las coupés medianas, donde la terminal no tenía presencia tras el mítico Audi 80, aquel que con sus variantes más extremas arrasó en el WRC merced a la tracción Quattro.

La segunda evolución, que también abarca versiones Sportback y Cabrio (esta última no disponible aquí), llegó a nuestro país en 2017 y hace pocos días pudimos testearla por una semana.

Diseño

A nuestro humilde juicio, estamos frente a uno de los autos más atractivos del mercado argentino. Sus líneas exhalan deportividad, pero mediante un clasicismo que no presenta extravagancias. Por ello es que posar la mirada sobre sus proporciones tradicionales de coupé, en tiempos de crossovers y cruzas de formatos, no genera nada más que placer.

Su capó es larguísimo (los cuatro cilindros están dispuestos longitudinalmente) y está marcado por nervaduras que generan una zona central elevada, la cual parece hacerle lugar a un voluminoso motor. De esta manera, como indicaban los manuales de los deportivos de tracción trasera, el habitáculo queda retrasado y posee plazas traseras relativamente pequeñas para un auto de 4.673 milímetros.

Lateralmente se aprecian sus tres volúmenes fácilmente reconocibles (la carrocería Sportback, en cambio, integra al baúl con la luneta trasera), los cuales se acoplan por una línea de cintura alta que resalta sus hombros, especialmente en la zona posterior, donde este Audi dispone una ventanilla trasera que recuerda al Camaro. Por debajo, en cambio, se aprecia un agradable spoiler que resalta su estirpe atlético. Las puertas, como no podía ser de otra manera, abren sin marco.

El resultado final es soberbio: pocos modelos logran conjugar elegancia y musculatura como este A5 Coupé, cuya figura es también muy aerodinámica.

Interior y equipamiento

El habitáculo del A5 Coupé queda en perfecta sintonía con el look exterior, ya que también responde a los clichés/lugares comunes de los deportivos.

Las imponentes butacas, de ajuste eléctrico y cojín extensible, garantizan gran sujeción lateral. Para acceder a ellas hay que dejarse caer, ya que la posición de manejo se establece muy cercana al suelo. Al cerrar las puertas aparece un detalle menor, pero que contribuye al “factor wow” (como grafican los gringos): un brazo automático empuja el cinturón desde el retraído pilar B, para dejarlo a mano de conductor y acompañante.

El egoísmo de las coupés dice presente en la escasa comodidad trasera. El espacio para las piernas es reducido, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un vehículo del segmento D. Además, el acceso a la zona posterior es dificultoso por el techo bajo y un sistema eléctrico que desplaza los asientos delanteros lentamente. Como si fuera poco, la plaza central de nuestra unidad estaba anulada por un portaobjetos opcional. ¿Quién busca espacio posterior en un dos puertas?

Su equipamiento de serie incluye un irreprochable sistema Bang & Olufsen (con parlantes distribuidos en cada recoveco), navegador 3D, pantalla MMI de 8,3” con SD/CD/DVD/USB/AUX/Bluetooth y memoria de 10 GB, climatizador trizona, tapizado de cuero/cuero sintético, techo eléctrico e instrumental digital Audi Virtual Cockpit. No obstante, por la suma de US$6.882, el ejemplar del test sumaba calefacción de asientos delanteros, cámara de marcha atrás (un despropósito), Head up display, tapizado en piel Milano, llave confort, paquete de luces ambientales, llantas 18” de diez rayos (hermosas) y la citada banqueta con apoyaobjetos.

Por su parte, la dotación de seguridad resulta escasa por su precio y posicionamiento. Abarca seis airbags, ABS con cuatro eficientes discos, ESP, DRL, anclajes ISOFIX con Top Tether, faros LED e indicador de presión de neumáticos como elementos destacados. Lamentablemente, la configuración para nuestro país de prescinde de otras asistencias que deberían estar disponibles: frenado autónomo de emergencia, indicador de punto ciego, asistencia al mantenimiento de carril…

Continúa aquí, con la segunda parte junto a la ficha técnica y la galería completa.

Acerca de Victor Russo 859 Articles
Periodista especializado en industria automotriz. Comenzó en la revista Parabrisas en 1992. En 1996 pasó al grupo Clarín para trabajar en el Diario Deportivo Olé, específicamente en el suplemento Fierros. Desde 1998 se incorporó como redactor principal del suplemento semanal Autos, del diario Clarín, que dirigía Jorge Fernández Morano. En 2004 se convirtió en el editor del suplemento Autos, cargo que ocupó hasta 2019.

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