Test Audi Q5: se renueva, pero no cambia (Parte 1)

El utilitario deportivo de los cuatro anillos evolucionó su propuesta pero sin perder su esencia. Ahora llega desde México con una rendidora y eficiente mecánica.

Por Gonzalo Di Gregorio
Fotos: Omar Rojas

Reemplazar al SUV de Audi más vendido en el mundo y a uno de los modelos de mayor éxito en su historia. Con esta responsabilidad carga desde fines del 2016 la nueva generación del Q5, que fue develada internacionalmente en el Salón de París y se comercializa aquí desde mediados del año pasado. No se trata de la última novedad del mercado, es cierto; pero su importancia dentro del portfolio generaba un motivo suficiente para realizarle una crítica.

Exterior

¿Para qué cambiar lo que ya funciona? Con esta pregunta se puede ilustrar el pensamiento de los diseñadores de Ingolstadt, que se empeñaron en actualizar la silueta sin salirse de los márgenes. El resultado es un boceto continuista y que cuesta diferenciar a primera vista de la evolución previa, pero analicémoslo en detalle.

Sus proporciones lo hacen un poco más imponente, ya que creció en todos los sentidos. Sin embargo, a pesar de encuadrarse en el Segmento D, sus líneas lo muestran agraciado y deportivo, por lo que se percibe más compacto de lo que indican los fríos números.

En persona, su nueva trompa (cuya soberbia parrilla ahora posee tiras horizontales y está delimitada por un notable marco hexagonal) adopta mayores nervaduras sobre el capot y llama más la atención que en las imágenes. Específicamente en nuestra unidad, los faros Matrix LED (opcionales, con encendido individual) se encargaban de resaltar su presencia.

Lateralmente, lo mismo ocurría con otro adicional: las llantas de 20” con radios segmentados, que a partir de un tamaño irracional coronaban una perspectiva que remite al Porsche Macan. Por detrás no hay cambios grandes de estilo: continúan los listones lumínicos sobre el paragolpes y las ópticas empotradas en el portón.

Interior y equipamiento

Ahora provenientes desde México en lugar de Alemania, en la actualidad existen tres variantes: la testeada (2.0 TFSI S tronic Quattro, que se comercializa con o sin blindaje de fábrica) y la deportiva SQ5 (3.0 TFSI Tiptronic Quattro). Como es costumbre en la marca, la primera abarca un completo equipamiento que podrá extenderse para hacerlo más lujoso y distanciarlo de rivales generalistas.

Al subirnos, nuestros primeros aplausos fueron para las butacas de cuero claro. A diferencia del anterior, el nuevo Q5 abarca unas colosales butacas deportivas de admirable diseño a la altura de los hombros. Pero lo mejor es que son cómodas y abrazan con ganas al doblar. Ambas incluyen regulación eléctrica y regulación lumbar, pero sólo la del chofer cuenta con dos memorias.

Más tarde, nuestra atención se posó sobre el tablero Virtual Cockpit de 12,3”. Éste nos resultó avasallante por un buen tiempo, ya que exhibe una gran cantidad de información que no es simple de procesar con un vistazo. De todos modos, el tacómetro y el velocímetro pueden graficarse de forma tradicional. Una caricia al alma para los gustos old school. Asimismo, nuestro rodado también incluía un Head up display ajustable en tamaño y luminosidad para chequear la velocidad.

Por otro lado, encastrada a la plancha se encuentra la compacta pantalla multimedia. Ésta sorprende por no ser touch, ya que insiste en el uso de una suerte de pad que se asocia a una ruedita. Su navegación MMI Plus muestra mapas bonitos con edificios en 3D que pueden tapar un poco el plano, pero lo imperdonable es la ausencia de una cámara trasera por su precio y posicionamiento. Por otro lado, de la emisión de su sonido se encargaba un dispositivo Bang & Olufsen que no viene de serie. Como no podría ser de otra manera, su acústica es muy buena.

Otro de los opcionales del ejemplar de las fotos es la banqueta trasera plus, que permite desplazar las plazas posteriores en unos 100 milímetros para acrecentar el gran baúl, que además se beneficia de una destacable boca de carga. Los asientos en cuestión cuentan con buen espacio para tres personas, pero el quinto pasajero no viajará tan relajado por la voluminosa salida del climatizador multizona y el túnel central que lleva la potencia al eje ulterior. El consuelo para aquel ocupante será que, desde su posición, será quien más disfrute del majestuoso techo acristalado.

Continúa desde mañana, en la parte 2.

Acerca de Victor Russo 963 Articles
Periodista especializado en industria automotriz. Comenzó en la revista Parabrisas en 1992. En 1996 pasó al grupo Clarín para trabajar en el Diario Deportivo Olé, específicamente en el suplemento Fierros. Desde 1998 se incorporó como redactor principal del suplemento semanal Autos del diario Clarín y, en 2004, se convirtió en el editor de esa publicación, cargo que ocupó hasta 2019. En televisión condujo el ciclo Noticias Sobre Ruedas, desde 2006 hasta 2016 y, en radio, realiza micros de actualidad automotriz en FM Milenium.

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