Nuevo Ford Ka: intervención profunda

El óvalo presentó la actualización de su entrada de gama, que no sólo recibió retoques exteriores ya que incorporó una nueva variante, un mayor equipamiento de seguridad y un motor más eficiente.

La tercera generación del vehículo más chico de Ford, que supo saltar de segmento tras abandonar su versión original, recibió un restyling que fue develado en Gramado, Brasil. Sin embargo, a diferencia de lo que suele ocurrir con este tipo de renovaciones, dicho relanzamiento abarcó una gran cantidad de novedades que excedieron lo meramente estético y enriquecen la propuesta del Ka. Repasémoslos en detalle.

Cambios cosméticos

En las alternativas estándar de cinco y cuatro puertas (Ka+), las transformaciones son sutiles y conforman evoluciones muy puntuales. De esta manera, la trompa se estilizó a partir de la adopción de un nuevo conjunto de parrilla y paragolpes, que aloja en sus extremos a flamantes embellecedores en forma de “C” que rodean a los antiniebla. Las ópticas delanteras fueron rediseñadas discretamente y las configuraciones más costosas recibieron llantas de aleación de distinta disposición de rayos. Por detrás se aprecian, en sendas carrocerías, dos cortes de inspiración deportiva en los laterales de los parachoques.

Los saltos a la vista más apreciables los reúne la opción Freestyle, todo un suceso en la familia Ka, que fue desarrollada por un equipo de ingenieros brasileños y asiáticos y se venderá en el Viejo Continente bajo el término Active. Al contar con rack de techo, una amortiguación con mayor distancia libre al suelo y prominentes apliques plásticos que le confieren cierta estética todoterreno, Ford la denominó como CUV (por las siglas en inglés de vehículo utilitario compacto). Ésta incluye, asimismo, aros específicos de 15”, un boceto exclusivo en la grilla delantera, faros con máscara negra y marco cromado y un paquete de insonorización especialmente diseñado para disminuir los ruidos de rodaje que provocan sus neumáticos.

Conectividad ampliada

La principal diferencia en cuanto a confort la marca la nueva pantalla multimedia tipo tablet de 6,5”. La misma sobresale por encima de la consola central, es touch y posee Sync3: la interfaz del óvalo que es compatible con Apple Carplay y Android Auto (trae dos puertos USB) y cuenta con un mejorado sistema de reconocimiento de voz.

En su display se proyecta la cámara de estacionamiento trasera (otra de las incorporaciones junto a los sensores sonoros posteriores) y el MyKey: el programa de “llaves personalizadas” que posibilita limitar la velocidad, crear recordatorios para ponerse el cinturón o controlar los decibeles máximos del audio para prestarle el coche con tranquilidad al hijo o amigo rebelde.

Apenas por debajo del LCD en cuestión se advierte un rediseño minimalista, que disminuyó la cantidad total de botones incluidos en la versión anterior y modernizó la plancha de instrumentos.

Mecánica renovada

He aquí, a nuestro criterio, la novedad más importante. El moderno motor de tres cilindros con doce válvulas y doble árbol de levas (que ya equipaba a la EcoSport) reemplazó al 1.5 de 105 CV y 138 Nm. Por ello, a partir del provechoso Dragon 1.5 Ti-VCT, el Ka ganó 8 CV y elevó su torque hasta los 151 Nm.

La segunda primicia de este apartado la constituyen sus transmisiones. Por un lado, el pequeño de Ford ahora permite optar por una caja automática, que funciona gracias a un convertidor de par que promete cambios suaves entre sus seis relaciones. Ésta también admite el paso de marchas de forma manual mediante un thumb shifter, el incómodo botón (cada vez más extendido) que se ubica en el pomo de la selectora para seleccionar desmultiplicaciones. Por otro, la variante impulsional se beneficia actualmente de la MX65, que de acuerdo a las declaraciones de la terminal favorece el consumo de combustible, gasta menos aceite y reduce los niveles de sonoridad.

Seguridad mejorada

Desde su introducción en el mercado, allá por el año 2016, la vigente generación del Ka se destacaba entre sus rivales del Segmento B por su equipamiento de seguridad. La alternativa SEL, es decir, “la más full”, ya reunía controles de estabilidad y tracción, ayuda al arranque en pendientes, ABS con distribución electrónica de frenado (EBD) y asistente al frenado de emergencia (EBA) y anclajes ISOFIX, como elementos resaltados.

Las malas noticias llegaron en octubre del año pasado, cuando Latin NCAP realizó un crash test con el auto y le otorgó cero estrellas de calificación en protección de adultos, por una pobre resistencia estructural que no funcionó durante el impacto lateral. Ante esta advertencia, Ford comunicó que la nueva referencia adopta refuerzos en sectores clave para ser más seguro. Además equipó a todas las opciones de este hatchback con ESP, control de tracción y hill holder, convirtiéndose en una de las pocas marcas que ofrece dichos dispositivos en las versiones más básicas de todos sus modelos. Una decisión digna de ser subrayada e imitada.

De igual forma, la dotación de supervivencia del Freestyle y el SEL integran seis airbags (frontales, laterales y cortina) para ubicar al Ka entre los chicos con listado de seguridad más extenso.

¿Y los precios?

No fueron difundidos al momento de la presentación, ya que serán comunicados en breve, cuando las flamantes unidades lleguen a los concesionarios. De todos modos, no se espera un salto muy grande en su posicionamiento y seguirá ubicado por debajo del Fiesta, que también se actualizó este año. Su garantía, en toda la línea, seguirá implicando tres años o 100.000 kilómetros.

 

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