Test Kia Rio: Un caudal de calidad

Manejamos la versión tope de gama del renovado Rio, que ahora proviene de México y despliega una estética más atractiva con el nivel de fabricación general al que Kia nos tiene acostumbrados.

Por Gonzalo Di Gregorio

Con la novedad de que este modelo dejaba de importarse de Corea del Sur para comenzar a llegar desde la planta azteca de Nuevo León, Kia Motors Argentina lanzó al flamante Rio a fines del mes pasado, con el objetivo de complementar su oferta entre el Picanto y el Cerato. Siguiendo algunos rasgos de la generación anterior, una de las más logradas de su extensa trayectoria, esta cuarta evolución del producto respeta el family feeling de la marca pero ostenta una silueta más llamativa y particular que destaca en el Segmento B, sobre todo con las ruedas que calza esta versión, la 1.6 SX A/T.

Diseño

Como dijimos, es uno de los puntos fuertes y de los principales argumentos de venta de este Kia. Presenta un look deportivo y moderno, que resalta aún más en el azul eléctrico que nos tocó conducir. La nueva generación de su (falsa) parrilla Tiger Nose, que identifica a los vehículos de la compañía hace más de diez años, es la protagonista central de un frontal de cintura alta que no pasa desapercibido en el tránsito. Es interesante cómo el lenguaje de su diseño, obra del alemán Peter Schreyer (aquel que generó una auténtica revolución en la estética de esta firma), se replica en buena parte de sus trazos. Los más obvios aparecen en las líneas superiores del parabrisas y en la plancha de instrumentos.

Por debajo de los antinieblas, dos tomas de aire funcionales (que canalizan viento hacia los frenos delanteros) refuerzan su planteo agresivo junto a las llantas de rayos dobles de 17”. Las proporciones germanas se perciben en toda su carrocería, y es por eso que el pilar C (el de la tapa del portón trasero), en conjunto con el perfil lateral de sus ópticas traseras, puede resultar similar al del Clase A, por ejemplo. De cualquier manera, su remate es atractivo y está mejor logrado que el de su hermano sedán, que no se ofrece en Argentina. Mide 4.065 milímetros de largo, 1.725 mm. de ancho y 1.450 mm. de alto.

Interior y equipamiento

Adentro es donde mejor se percibe la calidad de construcción del Rio. Hace ya varios años que las terminaciones de los autos coreanos dieron un salto positivo, ubicándose en una suerte de gap que algunos identifican entre las marcas generalistas y las premium. Este modelo no constituye una excepción, y es otro de los productos que demuestra la categoría de los coches provenientes de México, que responden a los mejores estándares de fabricación para ser competitivos en el mercado estadounidense.

La consola central luce un diseño innovador y genera la ilusión de tener un hueco justo por debajo de los comandos del climatizador automático, que al igual que el inserto que atraviesa a toda la plancha de instrumentos, está alineado al styling de la trompa. En su parte central-superior sobresale su sistema multimedia de siete pulgadas, que al contar con Android Auto y Apple CarPlay puede sincronizarse con un smartphone y permitir la utilización de una buena cantidad de aplicaciones (como Google Maps, por ejemplo) desde su propia pantalla táctil. Esto suple, de alguna forma, su falta de navegador satelital; pero los prominentes bordes de su LCD delatan que en otros países el mismo se ofrece con mayores dimensiones.

A pesar de contar con plásticos duros, este Kia ostenta encastres y acabados de excelentes propiedades que en ningún momento generan ruidos en el habitáculo. El aro del volante, cuyo grosor es más bien fino, y la selectora de su transmisión; que en definitiva son los elementos que mejores sensaciones al tacto deben ofrecer, están revestidos en un cuero ecológico de sensible categoría. Los paneles interiores de las puertas se encuentran apenas tapizados en este material.

El tablero es otro de los puntos favorables de su interior. Es de cuatro agujas y fácil lectura. En su centro se encuentra el display de su computadora de abordo, que brinda los datos más clásicos y exhibe el consumo al instante y en tiempo real (a través de una barra que sube o baja en función de la eficiencia).

Si bien este nueva generación creció entre ejes, el espacio para las piernas en las plazas traseras continúa siendo justo para los adultos más altos, aunque la distancia al techo no genera inconvenientes. Por su escaso ancho, en su butaca no viajarán muy cómodamente tres personas, pero el eventual quinto pasajero se beneficiará del piso prácticamente plano, ya que este Rio elimina el falso túnel de transmisión que le resta comodidad a los de atrás.

Su baúl tiene una boca de carga correcta y su capacidad es de 325 litros, por lo que está en línea con sus rivales de segmento. Por debajo de su alfombra se aloja un auxilio homogéneo a las cuatro ruedas titulares. Bien.

Su largo listado de equipamiento se completa con techo eléctrico, cámara de retroceso con sensores de estacionamiento traseros, tapizado de cuero, comandos satelitales de audio, control de velocidad crucero, reóstato, volante con adaptación en altura y profundidad, luces con sensor crepuscular, regulación de altura y faros bifuncionales; DRL de led, espejos eléctricos calefaccionados y rebatibles, entre otros.

Seguridad

La versión testeada por NSR (SX 1.6 A/T) aprueba con creces esta materia. Cuenta con airbags delanteros, laterales y de cortina; control de estabilidad, asistente de arranque en pendiente, ABS, freno a disco en las cuatro ruedas y anclajes ISOFIX como elementos destacados. Sin embargo, las más básicas (EX 1.6 M/T y EX 1.6 A/T) prescinden de las ayudas electrónicas (salvo del antibloqueo, que es obligatorio) y apenas incluyen a los dos airbags frontales. Al ser un auto caro desde su entrada de gama, la relación precio-seguridad de estas variantes es pobre.

Motor y manejo

Todas las alternativas se impulsan con un 1.6 de cuatro cilindros que eroga 123 CV a 6.300 RPM. Aunque no es una maravilla moderna del donwsizing, esta es una de las mecánicas más potentes del Segmento B generalista y presenta dos tipos de personalidades bien diferenciadas, que llegan casi a la bipolaridad. Asociado a una transmisión automática-secuencial de seis velocidades que es muy veloz y suave a la hora de pasar cambios, este motor se muestra elástico y sereno en baja. El conjunto brinda una marcha ágil y sin tironeos en zonas urbanas, pero la potencia se manifiesta con ímpetu al superar la barrera de las 4.000 RPM. A partir de este régimen el auto entrega sus mejores recuperaciones, y el sonido del motor (que es agradable si se disfruta de la conducción deportiva) se empieza a sentir en la cabina al vencer a la gran insonorización de este hatchback, que neutraliza completamente a los ruidos generados por las bandas de rodadura y el viento.

El equilibrio de su suspensión es ejemplar. Como es costumbre en los Kia, el confort de marcha de este producto en ciudad es notable. A pesar de sus llantas de 17” y el perfil bajo de sus cubiertas, el Rio sorprende por no generar incomodidades ante las imperfecciones del camino. El recorrido de sus amortiguadores rara vez llega a hacer tope y absorbe sin quejas los baches y los reductores de velocidad (que cada vez son más agresivos) típicos de nuestras urbes. Pero esta bondad no repercute en su comportamiento dinámico en ruta, ya que el rolido a altas velocidades es escaso y transmite una sensación de aplomo digna de un coche de un segmento superior. Esta misma armonía se percibe en su dirección eléctricamente asistida, que es rápida y liviana cuando viajamos despacio y se endurece progresivamente al aumentar el ritmo.

Sin llegar a ser cansador para el día a día, el pedal de freno muestra una significativa reacción desde su primer contacto gracias a los frenos a disco en las cuatro ruedas, que detienen al vehículo con agresividad cuando la situación lo amerita. El único punto en contra que perjudica un poco su uso cotidiano es la reducida visibilidad que brinda su luneta trasera,que es alta y de dimensiones pequeñas. En las maniobras de estacionamiento el uso de su cámara de retroceso pasa a ser vital de importancia, y por ello la marca la ofrece como equipamiento de serie.

Conclusión

Este modelo compite en ese fragmento del Segmento B conformado por los hatchbacks generalistas más nuevos y equipados, como pueden ser el VW Polo, el Fiat Argo o el Toyota Yaris. Su calidad de fabricación está por encima de la media, pero su principal contra son los precios, especialmente de sus variantes más accesibles, que no dejan de ser costosas y presentan faltantes de seguridad que el Polo, por ejemplo, ofrece desde su entrada de gama.

El Rio es divertido, cómodo, exhibe un buen diseño y está al nivel de las exigencias de los mercados más demandantes del mundo. Sólo es una pena que, con el beneficio impositivo que lo favorece por su origen mexicano, no pueda ser un poco más barato.

Precios

Rio EX 1.6 M/T US$19.900
Rio EX 1.6 A/T US$21.200
Rio SX 1.6 A/T US$23.900

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